Todos los trenes, menos el 362/3 Ulan Bator-Irkutsk-Ulan Bator, tienen vagón restaurante. El vagón restaurante cambia cada vez que se cruza una frontera. Por ejemplo, en la transmongólica se producen 3 cambios de vagón restaurante: uno chino, uno mongol y uno ruso. El pago se efectúa en rublos en el vagón restaurante ruso, en RMB en el vagón chino y en dólares en el mongol.
Una comida raras veces cuesta más de 10$. Los vagones restaurante están abiertos de 9:00 a 21:00, aunque ésta no es una regla fija. En el vagón restaurante suele haber chocolate, bebidas alcohólicas y zumos de fruta, servidos por el personal (además de comidas completas, obviamente).
A veces el personal recorre los vagones con un carrito de alimentos y bebidas. También es posible comprar bebidas y tentempiés a los responsables de vagón. Los precios son muy razonables, aunque más elevados que los de los quioscos de las estaciones y de las babushkas (mujeres ancianas) que en las paradas suben al tren para ofrecer sus productos.
De los responsables de vagón y de los vendedores se pueden adquirir todas las comidas necesarias, sobre todo en el tren 362/3 Ulan Bator-Irkutsk-Ulan Bator, donde no hay vagón restaurante. Este tren hace una larga pausa en la frontera entre Rusia y Mongolia. Es posible bajar unas horas y comprar comida en las tiendas del lugar.
Las compras realizadas en las paradas forman parte de la diversión del viaje en transiberiana.
Una excelente variedad a precios sumamente convenientes: leche fresca, helado, pollo a la parrilla, patatas hervidas, pelmeni y pirozhki caseros, bayas y pescado ahumado. Es buena norma tener cambio para poder pagar a las babushkas.
En la línea Moscú-Vladivostok es posible comer regiamente comprando sólo los productos de las babushkas. En Mongolia este tipo de oferta es menor, pero de todos modos está el vagón restaurante a disposición.